Jueves 15 de enero de 2026

Menos casamientos y más convivencia: el cambio silencioso en las parejas bonaerenses

En 2025 los matrimonios volvieron a caer en la provincia de Buenos Aires, mientras crecen con fuerza las uniones convivenciales. Los datos oficiales muestran una tendencia sostenida y revelan diferencias clave en derechos y protecciones legales.

Martes 6 de enero de 2026

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En la provincia de Buenos Aires, el casamiento tradicional sigue perdiendo terreno. Durante 2025, 45.707 parejas contrajeron matrimonio, un 10% menos que en 2024, confirmando una tendencia descendente que se repite desde hace años y que atraviesa a todo el país. En paralelo, cada vez más bonaerenses optan por convivir sin pasar por el Registro Civil.

Según datos abiertos del Registro de las Personas, relevados por la Agencia DIB, la caída de los matrimonios es sostenida: en 2024 se habían registrado 50.874 casamientos, en 2023 fueron 54.311 y en 2022 el número trepaba a 58.693. De hecho, la cifra de 2025 es prácticamente la misma que la de 2021, cuando la pandemia y el cierre de oficinas públicas redujeron drásticamente las ceremonias.

El fenómeno no es exclusivo de la provincia. A nivel nacional, hoy se celebran menos de la mitad de los matrimonios que en 1980, una transformación que combina cambios culturales, nuevas formas de vincularse y, también, el peso de la situación económica.

En contrapartida, las uniones convivenciales muestran una evolución opuesta. Pasaron de 34.969 en 2020 a 40.869 en 2025, lo que representa un crecimiento del 16,8% en apenas cinco años y confirma que cada vez más parejas eligen formalizar la convivencia sin casarse.

El perfil de quienes sí se casan también ofrece pistas. El 85% de los matrimonios se dio entre personas solteras, el 12,2% entre divorciadas y apenas el 2,8% entre viudas. El 98% de las uniones fue entre un hombre y una mujer, mientras que los matrimonios entre personas del mismo sexo siguen siendo minoritarios. En cuanto a la edad, el grupo más numeroso fue el de 30 a 39 años, seguido por los de 20 a 29 y 40 a 49. Un dato que sorprende: casi uno de cada diez casamientos corresponde a personas mayores de 60 años.

La Matanza, La Plata, Mar del Plata, Lomas de Zamora y Quilmes encabezaron el ranking de distritos con más matrimonios en 2025. Sin embargo, en la mayoría de los municipios se registraron menos casamientos que el año anterior, con excepciones puntuales en 29 de los 135 partidos bonaerenses.

Detrás de esta tendencia aparece una cuestión central: no es lo mismo casarse que convivir desde el punto de vista legal. El matrimonio genera automáticamente derechos y obligaciones, como la comunidad de bienes, la protección de la vivienda familiar, la responsabilidad frente a deudas y los derechos sucesorios. En cambio, la unión convivencial solo produce efectos legales si está registrada y, en muchos casos, si existe un pacto de convivencia.

Mientras que en el matrimonio los bienes adquiridos durante la relación se reparten en partes iguales al finalizar la unión, en la convivencia rige la separación de bienes, salvo acuerdo en contrario. Además, el cónyuge es heredero legal, algo que no ocurre con el conviviente si no hay previsiones específicas.

Así, mientras el casamiento pierde protagonismo, la convivencia gana espacio. Pero la elección no es solo simbólica: define el nivel de protección legal de cada pareja, una diferencia que muchas veces se descubre recién cuando el vínculo se rompe o ante situaciones límite.