Jueves 15 de enero de 2026

Verano austero en la Provincia: turismo de escapadas, estadías cortas y gasto bajo control

El balance de FEBA sobre la primera quincena de enero muestra ocupación aceptable en los principales destinos bonaerenses, pero confirma un patrón que se repite: fines de semana fuertes, consumo medido y una temporada lejos de los niveles de años anteriores.

Miércoles 14 de enero de 2026

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La temporada de verano 2026 en la provincia de Buenos Aires avanza con un balance dispar y una tendencia que atraviesa tanto la costa como el interior: muchos visitantes, pero por pocos días y con el gasto cuidadosamente administrado. Así lo reflejó el informe elaborado por la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) al cierre de la primera quincena de enero, luego del movimiento generado por las fiestas de fin de año.

Los principales destinos turísticos registran niveles de ocupación aceptables, aunque sostenidos casi exclusivamente por escapadas de fin de semana y decisiones de último momento. Las estadías largas, que históricamente marcaban el pulso de la temporada, aparecen como la excepción y no como la regla.

“No estamos ante un verano de permanencias extensas, sino de escapadas cortas, con fuerte concentración entre viernes y domingo y un consumo mucho más cuidadoso”, explicó Camilo Alberto Kahale, presidente de FEBA. Según el dirigente, la foto es clara: hay movimiento, pero la rentabilidad del sector es acotada.

Tandil mostró un comportamiento segmentado. Durante la primera quincena, las cabañas alcanzaron una ocupación cercana al 80%, impulsadas por el turismo de naturaleza y grupos familiares, mientras que los hoteles rondaron apenas el 50%, con alta rotación y estadías breves. El primer fin de semana del mes tuvo un repunte puntual por la realización del Cruce Tandilia, aunque no logró modificar la tendencia general.

“En destinos como Tandil el turista viene con un plan definido, se queda pocos días y controla cada gasto. Incluso con buena ocupación en algunos rubros, los márgenes son ajustados”, señaló Genaro García, presidente del Sector Turismo de FEBA. A esto se suma la presión de costos y la competencia de alojamientos informales, que profundiza las dificultades del sector formal.

Monte Hermoso refleja con claridad el perfil del verano bonaerense. Los fines de semana se registra ocupación plena, mientras que de lunes a jueves los niveles bajan al 60 o 70%. La gastronomía aparece como el rubro más dinámico, aunque el consumo general se mantiene moderado y lejos de picos históricos.

En el corredor geselino, diciembre fue flojo, pero el cierre de año mostró una mejora. En enero, Mar de las Pampas alcanza entre el 70 y 80% de ocupación, mientras que Villa Gesell se mueve entre el 60 y 70%. En ambos casos, la estrategia de sostener tarifas similares a las del año pasado, con ajustes limitados, ayudó a mantener el flujo de turistas, aunque sin lograr un despegue del gasto promedio.

Mar del Plata, por su parte, mantiene una ocupación cercana al 65%, consolidándose como uno de los destinos más elegidos por volumen. Sin embargo, la postal se repite: estadías más cortas, consumo prudente y un visitante atento a cada peso. “Hay gente, hay movimiento, pero no hay derroche”, sintetizó García.

El balance general confirma que el verano 2026 está marcado por un contexto económico que empuja al turismo de cercanía y a las decisiones medidas. No se trata de una temporada vacía, pero sí de una mucho más austera y fragmentada.

“No es un mal verano, pero es un verano distinto. Más gasolero, con mucho peso de los fines de semana y con un turista que compara, ajusta y prioriza”, concluyó Kahale. En ese escenario, el desafío para el sector turístico bonaerense será sostener actividad y empleo en una temporada que se mueve, pero sin holgura.