Domingo 30 de noviembre de 2025

Whirlpool apaga su planta en Pilar y deja más de doscientos trabajadores sin empleo

La multinacional cerró una fábrica inaugurada hace apenas dos años y atribuyó la decisión a la caída del consumo y el ingreso de productos importados más baratos.

Miércoles 26 de noviembre de 2025

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Whirlpool decidió cerrar de forma repentina su planta industrial en Pilar y despidió a alrededor de 220 empleados. La compañía argumentó que la crisis económica redujo las ventas y que la apertura de importaciones volvió más conveniente traer productos terminados desde el exterior antes que fabricarlos en Argentina.

El anuncio llegó sin aviso previo. Directivos de la empresa reunieron al personal en el comedor para comunicar el cierre. Ignacio Cabezas, uno de los operarios, relató la conmoción: “Hasta ayer veníamos produciendo normal, y hoy de golpe fue el cierre. El director nos dijo que bajó el volumen de venta, estamos sobre stockeados”. Según su testimonio, la empresa les admitió que resulta “más barato importar y vender” que continuar produciendo en el país.

Tras la notificación, Whirlpool inició negociaciones con la Unión Obrera Metalúrgica para definir el esquema de salida, que incluirá el pago de indemnizaciones más un plus. La medida abarca a trabajadores de producción y áreas administrativas. Aun así, la firma mantendrá su oficina comercial sobre la ruta 8 y el centro de distribución que opera en Argentina desde hace 35 años, donde seguirían empleadas unas 110 personas.

Representantes de los operarios pidieron que parte de los despedidos sea reasignada a tareas de despacho y logística de los productos que ya están en stock. La solicitud se da en medio de versiones que indican que Whirlpool reorientará su negocio local hacia la importación de electrodomésticos producidos en otras plantas del mundo, transformando la fábrica de Pilar en un centro de acopio y distribución.

La clausura de la planta golpea más fuerte porque había sido presentada en 2022 como un caso emblemático de inversión industrial: USD 50 millones destinados a una instalación de 30.000 m², considerada la más moderna del grupo a nivel global. El complejo llegó a emplear a más de 400 personas directamente y a más de 1.000 de manera indirecta. Fabricaba cocinas y lavarropas de carga frontal y superior, con capacidad para producir 300.000 unidades anuales, el 70% destinadas a exportación.

Pero el deterioro económico y la competencia importada hicieron tambalear el proyecto. La producción diaria pasó de 600 lavarropas a unos 400. Mientras un modelo Whirlpool de 7 kilos ronda hoy los $900.000, las marcas chinas ingresan al mercado a mitad de precio. Con un consumidor debilitado y un Estado permisivo con las importaciones, la ecuación fue irreversible: fabricar en Argentina dejó de ser rentable y Pilar se quedó sin una de sus principales fuentes de empleo industrial.